La magia de los más pequeños LOLO

 

De los más pequeños nace la magia, solo hace falta pararse y observar.

 

Así es como comienzan muchas  historias en las aulas de docentes que escuchan atentamente para poder dar paso a la emoción de aprender.

En esta ocasión suena el teléfono. Érase una vez Lolo, un personaje diminuto nacido en tiempos de confinamiento y que ya forma parte del programa “Aprendemos en casa” que se emite en CLAN TV por las mañanas.

Lolo es ese ser chiquito que un día llega a tu vida y lo cambia todo.

 

Curioso, inquieto, despistado, torpe y caprichoso puede, con sus miradas, gestos y sonrisas, ofrecer los ingredientes perfectos para una pócima llena de  ilusionantes proyectos.

 

Un simple ratoncito bordado a mano que dará la oportunidad a los niños de descubrir las grandes aventuras que transcurren entre las cuatro paredes de su casa. Se oye, ¿Lolo, estás ahí? Y sí, está. Pero puede estar dándose un largo baño en la bañera; o en la habitación  agotado tras escribir textos con bastante dificultad, o incluso puede parecer que no está   porque se ha  escondido y decide tras su  enfado no salir. Hechos insignificantes envueltos de emoción favorecedores del  verdadero aprendizaje. Y es de esta manera como por un agujerito  pequeño de nuestras casas llega de manera natural, lógica y real  el trabajo de los contenidos de diversas áreas como matemáticas, lengua y sociales. Ortografía con rima, el ciclo del agua, las emociones y la resolución diaria de los problemas , se presentan de la mano del humor y la resiliencia del adulto que con su varita y unas palabras mágicas, todo soluciona.

 

¡Pling, plong! ¡Se acabó el problemón!

 

Lolo además canta y baila en cada capítulo la canción de los Limpiamundos, creada de la mano de Jesús Suárez y Iago González. Sabe que la música tiene propiedades beneficiosas para curar el cuerpo, fortalecer la mente y liberar el espíritu creativo. No desaprovecha la ocasión para jugar  a cada instante y conectar con el mundo que le rodea de una forma mucho más profunda. El juego dará pié a  inventar historias y  cambiar la perspectiva de la realidad.

Todos nos hemos sentido Lolo alguna vez. Quizás sea ese niño que fuimos y que tanto añoramos o quizás aquellos nuestros  niños que los maestros una vez  tuvimos y pudimos tocar y abrazar. Ellos siguen siendo nuestra inspiración, el motor de las ansiadas nuevas ideas. Los que nos enseñan el camino para mejorar y los que nos invitan a sonreír cada día.

 

  • Alicia Tojeiro Rios
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