Entrevistamos a Luis Anes

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Luis Anes es maestro de primaria y especialista en inglés. Para Luis, el aprendizaje tiene que ser algo muy lúdico, ya que para los alumnos, el colegio debe ser un lugar donde aprender jugando. Luis decidió ser maestro porque cree que podemos cambiar el mundo en un lugar mejor para vivir. El lugar principal para el proceso de enseñanza-aprendizaje no está en la mente… ¡sino en los corazones! Para que aprendan es necesario que amen ir a la escuela, que les encante aprender, deseen mejorar sus propias experiencias de vida.

 

 

¿Si tuvieras que elegir un momento de tu vida profesional, con cuál te quedarías?

¿Vida “profesional”?  Dejemos a un lado la multitud de experiencias laborales de todo tipo al mismo tiempo que la formación continua  en este largo camino, mientras una nota de corte dice que eres digno de entrar… todas ayudan a quien serás como persona, y como maestro…  Y una vez consigues entrar al cuerpo docente, llega tu primer día frente a los alumnos… llegué de vuelta a casa pensando “¡no valgo para esto!”. Casi en la mayoría de centros que he estado estos diez años de docencia, han sido de compensatoria… supuestamente de más difícil desempeño, pero la mejor y más gratificante experiencia. Al día siguiente, volví y fue mejor; el siguiente, aún más… Y así disfrutando (incluso de aquel primer “desastroso día”) y aprendiendo cada día hasta hoy.

¿El mejor momento de mi vida profesional? ¡Siempre está por llegar! Maravilloso mundo el de la docencia, que necesita de la honestidad para reconocer tus errores, la humildad para querer aprender cada día, y la vocación para sentir que cada día estás más enamorado de tu labor (me suena hasta extraño decir “profesional”). De alguna forma, no hay grados de maestro, se es o no se es maestro. Y aquel día lo era, y hoy lo soy. Recuerdo siempre ese primer día, y cada uno de los que me han traído hasta hoy. La mejora constante, donde soy mejor maestro de lo que era al comenzar este maravilloso camino, pero seguro que la mejor versión está por venir. Siempre.

¿Qué es para ti la innovación educativa?

La innovación comienza en la actitud del docente Cuántas veces me han preguntado por la innovación… y respondo siempre lo mismo. La actitud que tengamos como docentes es el punto de partida hacia cualquier tipo de innovación. Una clase es una microsociedad en constante cambio, en la que surgen necesidades y ante las cuales debemos aportar soluciones, no excusas. Tenemos una responsabilidad respecto a nuestros alumnos, si queremos cambiar el rumbo de algo en la clase, somos el capitán en cuyas manos está el timón del barco.

La asociación que siempre se ha dado al concepto innovación ligado al uso de las tecnologías, en ocasiones ha desviado la atención de otros elementos importantes dentro de un aula. Además, todo debe ser con un sentido y orientado a la realidad de la clase y tus alumnos. Así por ejemplo, intenté desarrollar sesiones de clase invertida o “the flipped classroom”, pero comprobé que el acceso a los recursos o seguimiento en casa no superaba el 55% del alumnado. ¿Qué sentido tendría seguir aplicando esta metodología si incluso acrecentamos las diferencias sociales en el alumnado? De igual modo, si hemos podido desarrollar un proyecto en el aula “Socks School”, escuela de calcetines, donde el alumnado creaba representaciones teatrales con marionetas de calcetines, grabadas, maquetadas y proyectadas posteriormente en la PDI. Por lo tanto, el uso de las tecnologías atendiendo a la realidad del aula y buscando la mejoría constante, ya sea comprobando el error o el acierto. La enseñanza es algo vivo y adaptativo, pues se aplica en un entorno social concreto.

Incluso cabe recordar que hay muchísimo que se ha hecho desde años, y que realmente funciona. Recuerdo con cariño y admiración a algunos maestros que pasaron por mi infancia, y de esto hace ya más de treinta años. Escuchar al alumno, dotarles de protagonismo, trabajar el aspecto emocional como favorecedor del aprendizaje, clases vivenciales y prácticas… ¿innovación? Hay muchísimos y grandísimos maestros en el mundo, que dan clases increíbles cada día y sienten de corazón la profesión. Hay que abrir las ventanas y puertas del aula, derribar muros y mostrar lo mucho que hacemos. Innovar, personalmente lo entiendo como querer aprender y mejorar cada día con el alumno como objetivo.

¿Utilizas metodologías innovadoras en el aula? ¿Cuáles?

El valor de la experiencia. Como docente tengo una gran premisa; si se puede hacer, mejor hacerlo antes que decirlo. Ya sea creándolo, ya sea recreándolo, experimentos…

Con la experiencia comienza el aprendizaje, en la experiencia se afianza y en la experiencia se vuelca. Sin querer olvidar la necesidad del estudio, éste no debe ir ligado a una simple memorización de datos, sino encaminado a desarrollar su capacidad de hacer, de darle aplicación a cuanto aprende. ¿Para qué querrías aprender algo que jamás vas a utilizar en tu vida? O si me apuran… algo que no te vaya a ser de utilidad jamás por muy raras circunstancias en las que pudieras estar en un momento dado.

Más allá de la carga de información de ciertos ámbitos del aprendizaje el hecho es, permítanme la analogía, que si has memorizado perfectamente que para nadar necesitas mover los brazos y piernas manteniendo tu cuerpo a flote… si sabes recitar una mucho mayor definición del verbo nadar y su técnica pero después al meterte en el agua no eres capaz de nadar… podemos decir que el proceso de aprendizaje no ha sido efectivo.

Todo aprendizaje debería servirte para tu vida, de forma más o menos significativa, pero útil en tu experiencia vital. Todo lo demás es información, interesantísima información memorizada, pero no es aprendizaje.

Práctica, experiencia, investigación, reflexión, creación, invención… ¿Método científico? ¿Acaso no es así la propia vida?

Y una observación más… desde este punto de vista, ¿el uso del libro de texto queda en un segundo plano verdad? Atrás debería quedar la mal repetida frase “estudien el cuadro del ‘aprende’ página 36″…O al menos, no se puede reducir el aprendizaje a eso. Porque la vida no está encuadrada en marcos naranjas, con letra en negrita para los títulos…

¿Qué papel juega el alumno?

El alumno como protagonista de su aprendizaje, como ser social y, por lo tanto, favoreciendo el trabajo cooperativo.

Porque portarse bien no significa estar callado e inmóvil en clase… El camino fácil para un docente es tener al alumnado cual 26 estatuas… ¿Es eso control y orden? ¡Noooo! Eso es una dictadura del aula. Control y orden es tener una clase activa y participativa mientras sabes que no se te irá de las manos. Los niños y niñas son seres sociales, deben interactuar con los demás y con el propio maestro. Además, es necesario dotarles de herramientas sociales como son la comunicación oral y corporal.

El aula se debe convertir en un espacio democrático y de participación activa del alumnado y con toma de responsabilidades. La elección de delegados/as, responsables del aula, piratillas, “supercompis” e iluminados. El aula debe alejarse de una dictadura del maestro y un monopolio con el docente como aglutinador de funciones. Bajo su supervisión, es posible ir otorgando mayor autonomía y decisión al niño y niña. Deben sentirse integrantes del grupo, pero también parte activa de su dinámica. ¿Acaso no es la mejor forma de enseñarle para la vida?

¿Y si no fuese posible experimentarlo? ¿Cómo se puede afrontar el aprendizaje?

Dos recursos naturales en el niño, la curiosidad y la creatividad. La curiosidad viste a la memorización de un halo de libre elección y necesidad propia de aprendizaje. Si consigues generar curiosidad, estás aumentando la motivación del alumnado, la necesidad  propia por conocer las respuestas… algo que es innato en los niños, ¡aprovechémoslo!  Además, esos contenidos se relacionan con la realidad cercana al alumno lo que facilita que esos aprendizajes formen parte de su memoria.

No ates las manos de la creatividad, la curiosidad y la imaginación a los niños. Aprovecha el don natural de la innovación. La mejor forma (¡y más fácil!) de adaptarse a las necesidades individuales de cada alumno, es permitirles crecer como individuos creativos.  No veas dificultades, descubre oportunidades.

¿Cómo podemos aumentar la motivación del alumno?

La motivación proviene de las emociones, recurramos a ellas. Como en todos los ámbitos de la vida, hay personas con una forma de ser u otra, un carácter concreto, unas circunstancias y momentos de vida particulares… pero cuando cruzamos las puertas del colegio no podemos permitirnos entrar de otra forma que no sea con alegría.

Los primeros que merecen una sonrisa, y a los que debes transmitir ese entusiasmo, son  tus alumnos. ¿Cómo queremos que estén motivados los alumnos si tú cómo docente no lo estás? Somos ejemplo con nuestros actos pero también contagiamos nuestras emociones. Ni decir tiene que si queremos que los niños y niñas tengan ganas de aprender, debemos llegar con ganas de trabajar y enseñar (igualmente aprender de ellos). El empleo del humor es muy útil. La risa es muy contagiosa y una forma sencilla de generar situaciones emocionales positivas. ¡El alumno que es feliz en el aula aprende mejor! La neurociencia también lo está demostrando con muchísimos estudios. Ahora bien, me tomo muy en serio mi trabajo y le doto del rigor necesario, es del todo compatible y  también debemos mostrar eso a la sociedad.

Los niños y niñas necesitan sentir que se tiene fe en ellos, pero además, el maestro debe conseguir que sus alumnos tengan fe en lo que se les pide. ¡Somos parte del mismo equipo! La mejor forma de ser significativo para tus alumnos, es ser parte de sus momentos significativos.  No se trata de que te admiren porque seas una estrella de la música que venda miles de discos. Es desafinando junto a ellos, como creas los mejores recuerdos.

¿Qué te ha llevado a apostar por el cambio educativo?

Ante las dificultades, el niño merece que los docentes presentemos soluciones; no que lamentemos los obstáculos. Y permítanme explicarlo.

Fuera del aula debemos reclamar una Educación de calidad, con recursos humanos, materiales, económicos… Un cambio de paradigma, de metodología, de organización… ¡Cuántas veces he reclamado que un cambio es necesario! El potencial que tiene la enseñanza para crear un mundo mejor debe ser aprovechado. Pero siempre recuerdo, que si el cambio no llega desde arriba, debemos propiciarlo desde abajo. Obviamente más difícil, pero la creatividad e imaginación son dos de los superpoderes

que todo docente tiene. Si reclamamos constantemente la creatividad en el alumnado, ¿cómo no vamos a tenerla los docentes?

De este modo, cuando estás frente a tus alumnos, debes mostrar toda la creatividad y optimismo de lo mucho que se puede hacer, no comenzar a enumerar lo que no se puede y sería perfecto en una idílica realidad alternativa. Estás frente a ellos con una realidad concreta (unos recursos, un espacio, unas circunstancias…). Mientras intentas cambiarlo fuera, el alumnado no puede esperar a ese cambio, sino que debemos sacar el máximo rendimiento de lo que tenemos.

Un maestro debe ser siempre optimista, constructivo y resiliente. Especial mención hacia las dificultades de aprendizaje que presente un niño o niña. “Con este niño no hay forma…”, “no trabaja nada”, “no presta atención”, “es que la realidad que tiene en su casa…”, “es que… es que… es que…”. Una evaluación del estudiante no puede quedarse jamás en el problema. ¡JAMÁS!!! ¿Qué vamos a hacer? Ante esto, ¿cómo podemos mejorar? ¡DEMOS SOLUCIONES!

Elige una palabra, tu centro: ¿favorecedor o limitador?

Tanto el CEIP San Jorge donde estoy actualmente destinado, como todos los centros educativos deben ser siempre favorecedores. Si lo reclamamos para los niños en el aula, un colegio debe ser igual con los docentes. ¡Cuánto debemos tomar del mundo de los niños!

Docente, contagia tu alegría y entusiasmo a todos. Por encima de todo, en el mundo de los adultos con las diferencias y complejidad que cada individuo conlleva, debe estar el respeto. Igual que somos ejemplo para los alumnos de forma directa, también lo somos de forma indirecta cuando nos observan en la relación que tenemos con los demás iguales. A parte de como personas, también como docentes, y no tiene que ser en ese orden. Si bien está recordar la tan mencionada frase “cada maestrillo tiene su librillo”, pues por más que desde el colegio se intente establecer una línea de trabajo a seguir por toda la plantilla, es la propia esencia de cada uno la que le dota de matices. En la medida que esos matices sean más parecidos la coordinación será más fácil de conseguir. Ahora bien, hay un elemento en el que no se debe buscar la coordinación, sino más bien se debe contagiar, el entusiasmo por la docencia. Cuanto más se tenga mejor, y contagia cuanto puedas a los demás. Inspira con tu ejemplo. En caso contrario, no decaigas y sigue tu camino de alegría que emana de tu vocación, pues este bonito trabajo que tenemos como maestros no merece menos.

De nuevo la importancia de la actitud del docente…

Más que una actitud como docente, diría una actitud ante la vida. Destacaría tres: apertura, estar dispuestos a aprender y ligado a la humildad; respeto, por cuantos te rodean, tu trabajo y tu entorno; y poner  tu corazón, encarar todo en la vida con la tranquilidad de haber dado lo mejor de ti.

¿Qué mejorarías de nuestro sistema educativo?

Lo primero, creado por y para todos. Independientemente del color político, la Educación está por encima de la política. Si no lo está, es que está siendo utilizada.

Siempre habrá puntos de discordia pero, si a los niños les pedimos que lleguen a acuerdos, que en ocasiones tienen que ceder en algo para ganar todos… ¿cómo no vamos a pedírselo a los adultos? No estamos perdiendo cuatro años con cada cambio tras unas elecciones, estamos influenciando en muchísimos años de esa generación que vive su edad escolar entre cambio y cambio. Estoy seguro que, si me dejaran con representantes de cada partido, nos metemos en la clase todos junto a mis alumnos y empezamos a hablar sobre educación… saldríamos con un pacto de mínimos claro, adaptado a las necesidades del alumnado y en concordancia con lo que el mundo necesita. ¿Acaso es que han perdido la conexión con la pureza, sencillez y coherencia que teníamos cuando éramos niños?  Quizás con ellos la recuperaran. Lo necesitamos.

Por otro lado, reducir la tremenda carga burocrática y administrativa de los docentes. Conseguiríamos un tiempo precioso para dedicarlo a ampliar la preparación de las clases, investigar, formarnos…

Invertir en Educación, invertir en los niños… Tenemos frente a nosotros una operación que salve una vida, un libro maravilloso, un nuevo planeta descubierto, una pintura que toque el alma… UN MUNDO MEJOR. Qué importante es la Educación y qué responsabilidad y relevancia tiene la labor docente. Es necesario invertir en ella, no sólo recursos económicos y materiales sino también prestigiar en proporción a lo que produce. Es decir, reconocimiento.

Importante educar en emociones positivas a los alumnos para que la sociedad sea positiva ahora y en el futuro. Pero además, de esa formación comenzarán los caminos hacia los distintos puestos de responsabilidad en las siguientes generaciones. Una profesión de la que se originan todas las demás. ¿Qué quieres ser de mayor? Quizás aún no lo sepan, pero se están dando los primeros pasos hacia ese futuro. Importa por el futuro, pero importa por el ahora.

El aprendizaje sólo puede llegar de la experiencia. Debemos emocionar al alumno. Como maestros debemos despertar la pasión por aprender. Todo lo demás es simplemente memorizar. Atrás deben quedar las clases obsoletas lastradas por un continuo uso del libro de texto. Atrás debe quedar la evaluación de un solo tipo de inteligencia. Atrás debe quedar la numeración de errores, disfrutando de los aciertos. Atrás debe quedar la repetición fotocopiada, la respuesta más creativa debería ser premiada. Atrás deben quedar… Por delante un nuevo modelo, otra Educación es posible.

Y por último, quienes forman a los futuros docentes deben tener la experiencia de un aula. A menudo hablamos de cambios en el sistema educativo, pero olvidamos la formación de magníficos estudiantes de magisterio, cargados de vocación… pero que se encuentran una formación alejada en muchas ocasiones de la realidad del aula. No basta con un período de prácticas. Los mejores en su profesión son quienes deben formar a las siguientes promociones. Es la mejor y más eficaz medida de mejorar, pues si con semillas de trigo haces pan comerás unos días, pero si las siembras, tendrás cosechas para siempre.

Si estuviera en tu mano cambiar algo en la educación actual, ¿qué cambiarías?

Iría, lógicamente, en la línea de las actuaciones que he comentado. De hecho, ya están dándose esos cambios. Si ese cambio no llega desde arriba, los docentes podemos y estamos cambiándola desde su base. Algo está cambiando cuando para dar clase tus materiales son un aro, un palo y una cuerda… y no estás en la clase.

En un país con tasas tan altas de abandono escolar… ¿De verdad hay quien defienda seguir igual? La conciencia de esa necesidad de cambio es cada vez más palpable. Constantes debates interesantísimos con maestros, familias, estudiantes para ser docente… Maravillosas historias de lo más enriquecedoras que conozco cada día. El primer paso para la innovación, es el más importante y a la vez sencillo de dar, la actitud. Tras dar el primer paso, ya es seguir dando otros pasos más hasta lograr crear el camino. Da más un pequeño acto que mil ideas grandiosas que no se lleven a cabo. Por eso siempre acabo con la misma frase… De consejos ya estamos colapsados, mejor ejemplos que inspiren. ¡Inspira con tu ejemplo!

A menudo, principalmente en actividades de producción oral (otra de las habilidades que necesitan reforzarse más, en ocasiones olvidada), pido a mis alumnos que realicen la actividad subidos a una silla. ¿Por qué? Es una metáfora. Representa salir de su zona de confort, significa arriesgar, significa seguridad y apoyo en el cambio, significa no tener miedo a errar, significa creatividad y originalidad, significa mirar desde otra perspectiva…

Motivar a los niños y niñas para que salgan de esta zona de comodidad no es fácil. Se debe desmitificar el error y verlo como parte de su aprendizaje, evitará sus miedos porque no tengan el control de la situación. Acostumbrar al alumno a arriesgar, a desarrollar su creatividad, a innovar… Todo con ellos mismos como protagonistas del proceso; les llevará al descubrimiento y a un nuevo aprendizaje.
Será entonces cuando sientan la magia del cambio, entre quienes eran y quienes son después. Conseguir que todo ese proceso sea una experiencia positiva, es igual de indispensable.

Curiosidad: ¿Has notado que si en lugar de hablar del alumno y su aprendizaje hablásemos del maestro y su docencia sería igualmente válido?
¡Salgamos todos de nuestra zona de confort!

Otro punto destacable, en referencia al abandono escolar, es el de los sistemas de evaluación. Desmitificar los exámenes o pruebas escritas. No digo quitarlos, pero hay muchos más recursos. No es incompatible con el valor y reconocimiento al esfuerzo.

¡Ojo! Siempre hay mil circunstancias alrededor de cada alumno, pero los maestros debemos ofrecerles las mejores en el cole. El aprendizaje por placer, esa es nuestra meta. Se necesita de todos los miembros de la comunidad educativa para conseguirlo.
Que estemos dando pasos hacia una nueva escuela y otras formas de afrontar los aprendizajes no es ni ser más condescendiente ni más severo. Es un cambio de mentalidad necesario en una escuela para el siglo XXI. El docente debe utilizar todas las herramientas a su alcance para que, no ‘el aprobado’, sino EL APRENDIZAJE, sea efectivo.

Hay muchísimos otros aspectos, que daría para horas de entrevista. Pero sí quiero hacer hincapié en un último aspecto, los deberes o tareas para casa.  Tardo el mismo tiempo en repasar al día siguiente lo enseñado en la clase anterior, que en corregir las actividades mandadas como deberes, con la diferencia de que los niños llegan más descansados, con mejor actitud y con más ganas de aprender que si le hemos tenido toda la tarde con lo mismo que en la mañana de cole.

Si pasan la mitad del día en el colegio (por no hablar de aquellos que tienen aula matinal, comedor, extraescolares…). ¿Cuándo descansan? Pero como digo, siempre hay matices, que como maestros debemos saber aprovechar. Si llevamos el placer por aprender a los alumnos, posiblemente tengan ganas de dedicar un ratito de su tiempo a investigar sobre un tema de tutoría que le impactó, a disfrutar con su familia creando una maqueta para Ciencias, a leer un ratito echado en el sofá después de almorzar…  Ahí radica la magia de la Educación. Despertar el amor por aprender. Todo lo demás, es pura obligación. Y el niño tiene derecho a utilizar su tiempo libre. El niño que tiene tiempo para sí mismo, desarrolla su creatividad completando su tiempo libre.   Hablo como maestro. También están los padres. Y tanto hacia una dirección como hacia otra, debemos entendernos en un punto común. NIÑOS FELICES. Ahí caben la responsabilidad, la distribución del tiempo, el orden de cada momento, etc.

¿Has participado en algún proyecto que quieras destacar?

Entre los distintos proyectos en los que he tomado parte,  en mi actual centro, el CEIP San Jorge, estamos apostando por el ajedrez como recurso pedagógico. De este modo, el ajedrez en su vertiente competitiva queda en un segundo plano.

Comenzamos mostrando el juego durante los recreos, creamos un aula de ajedrez para dotar al alumno de un espacio y recursos, desarrollamos campeonatos como motivación en un ambiente cooperativo. A día de hoy,  a la espera de la aprobación del ajedrez como Proyecto de Centro, partimos este curso con la realización de una Unidad Integrada de ajedrez dentro del área de Ciencias Sociales para impartirlo en las clases de 4º de Primaria. Nos aportará información valiosísima para ponerlo en práctica como asignatura posteriormente.

Ayuda a desarrollar las inteligencias: con especial incidencia en matemáticas y lectura. Además, mejora la creatividad, la solución de problemas, la memoria y la concentración.

El trabajo de valores: respetar las ideas de los demás, responsabilizarse de sus propios actos, aprender a ser más tolerantes, más pacientes, a tener un poco más de humildad y a recordar que “si pierdes hoy, mañana te levantas y pones otra vez las piezas”.

Podría decir muchas más… pero quiero recalcar que… ¡Es un juego!: la forma más natural que tiene el niño de aprender a relacionarse con el mundo, mejora las habilidades sociales y la imaginación, fomenta la creatividad, además de ayudarle a aprender normas sociales y a sobrellevar la frustración ante la derrota. “El ajedrez es un juego donde si pierdes aprendes, y si ganas sirves de ejemplo”. Y como juego, se disfruta de él.

¿Qué características debe tener un líder educativo?

Preferiría no hablar de una persona. La Educación debe democratizarse, no focalizarse en un nombre. Como dije antes, la enseñanza necesita del consenso, necesario para darle estabilidad. Y las características de unos buenos líderes educativos  irían por las mismas cualidades del docente. Al fin y al cabo, una clase es una sociedad. Eso sí, vuelvo a recalcar. Debe ser alguien que haya entrado en un aula, de lo contrario su punto de vista seguramente estaría alejado de la realidad.

Si tuvieras que crear un “club educativo” ¿a quién invitarías?

Lo primero, sería público. Todo aquel que le dé la merecida importancia a la educación para una sociedad debe ser bienvenido. Eso sí, siempre desde el respeto que merece tanto la enseñanza como sus protagonistas, los niños.

Mientras algunos se empeñan desde arriba y sin enterarse en cambiar la Educación y su ley, somos los docentes desde abajo quienes podemos, más allá de papeles y mareantes documentos políticos, cambiar la realidad de las aulas y colegios. Tenemos una responsabilidad y poder tremendos. Hasta que de una vez cuenten con quienes conocemos el mundo de la enseñanza y aprendizaje para establecer nuestra enseñanza y aprendizaje… Mostremos lo mucho y bueno que hacemos en nuestras clases.

Pero no sólo los docentes conocemos el mundo de la enseñanza. Las familias son partícipes de ella y deben tener voz en el camino de cambio. Personalmente, no estoy de acuerdo con la tan repetida frase “en el colegio se enseña, en la casa se educa”.  Si queremos hacer partícipes a las familias en la enseñanza de sus hijos, cómo no vamos a formar los docentes parte de su educación si algunos niños pasan más de la mitad del día en el colegio. Además, recuerdo la importancia de las emociones en proceso de enseñanza y aprendizaje.

¡Pero nos falta alguien!!! ¡Los niños!!! Si queremos hacerles protagonistas de la educación… ¿cómo no vamos a contar con ellos? Se debe escuchar a  los alumnos, yo lo hago cada día y aprendo muchísimo de ellos. Busquemos alumnos comprometidos y participativos en la sociedad, más aún en su propia educación. No sólo son importantes por quienes serán en el futuro, sino por quienes son en el presente.

Maestro Luis Anes

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