Entrevistamos a Juan José de la Torre

captura-de-pantalla-2016-10-27-a-las-23-32-22Juan José de la Torre Bellido es Jefe de Estudios de ESO y coordinador del Equipo de Innovación en el Colegio Santísima Trinidad – Trinitarios (Córdoba), también es profesor de Física-Química y Biología-Geología.

¿Si tuvieras que elegir un momento de tu vida profesional, con cuál te quedarías?

Esta pregunta tiene difícil respuesta, ya que en los veinte años que llevo en la docencia he tenido innumerables momentos que han marcado mi vida en las aulas (y por qué no, también fuera de ellas).

Me quedo con las infinitas lecciones de vida que he aprendido de mis alumnos. Todos son muy sensibles a lo que se vive dentro del aula, cada uno con su realidad personal (no siempre visible a primera vista). En demasiados momentos no somos conscientes de la importancia que tienen para nuestros alumnos las palabras, acciones, gestos, que pronunciamos o hacemos en el día  a día y que, para ellos, suponen un estímulo, una provocación o ánimo para seguir adelante (o todo lo contrario).

Me quedo con esas experiencias de complicidad, de conexión, de sintonía, pero también con las de ruptura e inconformismo que he sentido con mis alumnos y compañeros. Estas hacen que nos alejemos de nuestra zona de confort y nos demos cuenta de cuánto podemos colaborar en la libertad de nuestros alumnos.

 ¿Qué es para ti la innovación educativa?

Es una necesidad.

Debemos ser capaces de ofrecer a nuestros alumnos e hijos experiencias formativas que los doten de herramientas útiles para lo que la sociedad está esperando de ellos. Haciendo “lo de siempre”, conseguiremos “lo de siempre”. Y eso, nos guste o no, no es lo que la sociedad de hoy quiere para los profesionales de hoy y de mañana. La sociedad demanda individuos con destrezas de trabajo en equipo, con grandes habilidades comunicativas y, entre  otras cosas, con capacidad para resolver problemas en distintos contextos. La escuela tradicional, unidireccional, donde el protagonismo reside en el profesor, en la que reina el trabajo individual, difícilmente dará respuesta a estas demandas.

Cambio no significa renunciar a nuestros principios, ni que todo lo “antiguo no vale”; cambio significa oportunidad para refrescar y actualizar las muchas cosas buenas que ya se hacían y se hacen, y adaptarlas a las nuevas experiencias. No significa “probar”, sino poner en práctica lo que ya funciona y da excelentes resultados, en lugares donde  los profesionales van por delante de nosotros y logran dar respuesta a las necesidades de los jóvenes y la sociedad de hoy.

Pero la innovación, además de ser necesaria, debe ser posible. Y la base está en las personas y no en los medios (aunque estos sean importantes).

¿Utilizas metodologías innovadoras en el aula? ¿Cuáles?

¡Claro! Estoy plenamente convencido de sus óptimos resultados.

Tengo como base el aprendizaje cooperativo. Sin este, pocas o ninguna de esimg_0510tas metodologías darían los resultados esperados. Intento buscar cuál, de las distintas metodologías activas que conozco y controlo, puede ser la más apropiada, tanto para los contenidos curriculares como para las habilidades sociales que estemos trabajando con los alumnos, así como para la realidad de estos.

Entre otras, utilizo continuamente PBL (aprendizaje basado en problemas), Inteligencias Múltiples, rutinas y destrezas de pensamiento, uso el portfolio etc.

Todo esto lo realizo utilizando las herramientas TIC que tengo a mi alcance, como audiovisuales y  portátil, móviles o tabletas que puedan traer mis alumnos.

 ¿Qué te ha llevado a apostar por el cambio educativo?

El convencimiento y la satisfacción.

Convencimiento que vino de la mano de mi formación en la primera promoción de “Profesores para el Cambio y la Innovación” que realizó Escuelas Católicas junto con Monserrat del Pozo y su equipo. Su pasión, el abrirnos los ojos a “todo lo nuevo” que se mostraba ante nosotros y, sobre todo, el mostrarnos sus colegios y ver cómo eso se plasmaba en el aula me pareció aplastante. Esto, junto con mi inconformismo y el de mi institución, fueron reactivos que, cuando se unieron, produjeron una reacción espontánea que me transformó y sigue transformando.

La satisfacción. Por un lado, la de mis alumnos, que cuando usan estas metodologías activas, les brilla de otra manera la cara, son más participativos y muestran más colaboración e implicación (incluidos muchos que antes no querían participar).

Y por otro, la mía y la de mis compañeros. Cuando ves mejores resultados académicos y alumnos que disfrutan en el aula, sabes que esto es lo que debes hacer.

Elige una palabra, tu centro: ¿favorecedor o limitador?

Sin duda alguna: favorecedor.

El principio no fue fácil, toimg_0688dos sabemos que los cambios en cualquier ámbito de la vida pasan primero por una etapa de incertidumbre, miedos, resistencias e incluso suspicacias, ya que tememos perder nuestra zona de seguridad en la que nos venimos desenvolviendo con cierta habilidad. Todos los centros son complejos y el mío no es distinto a los demás.

A pesar de los altibajos y de las dificultades que han ido apareciendo, la constancia y la apuesta institucional por la formación y la información a la comunidad educativa (alumnos, padres y profesores) ha hecho que hoy esté muy asumido el proyecto de innovación que comenzamos hace años. Mis compañeros  se plantean continuamente nuevos retos y seguimos formándonos en nuevas metodologías según un cronograma de implantación establecido. El centro ha sufrido una profunda transformación, pero debemos seguir trabajando ya que nos queda mucho por delante.

¿Qué mejorarías de nuestro sistema educativo?

Si estuviera en tu mano cambiar algo en la educación actual, ¿qué cambiarías?

Creo que sobre todo es urgente y necesario un pacto por la educación. La educación debe de dejar de ser un arma arrojadiza entre los distintos partidos políticos. No hay más tiempo que perder, porque el tiempo que perdemos se traduce en promociones que no se benefician de este.

En este pacto creo que debe aparecer (entre otras muchas cosas):

  • Una puesta en valor del papel del docente en la sociedad (y esto no solo debe quedar en unos párrafos de halago, sino que debe verse reflejado en acciones concretas: tiempo, recursos, protección, salario, etc.)
  • Unas pautas pedagógicas y metodológicas claras y rotundas que marquen nuestro estilo docente según los últimos avances de la pedagogía, la psicología y la neurobiología.
  • Una apuesta clara por la Atención a la diversidad que se traduzca en los presupuestos.
  • Un sistema de evaluación coherente con las nuevas metodologías.
  • Una normativa que ayude a que todos los alumnos puedan estudiar en función de su rendimiento y su condición social.
  • Disminuir la burocracia de los docentes.
  • Crear un ambicioso plan de formación permanente y reciclado del profesorado.
  • Trabajar por una educación más individualizada.
  • Una apuesta seria por las TIC (que, desde luego, no consiste en regalar a todo el mundo portátiles, tabletas o poner pizarras digitales).

Pero sobre todo, que se tenga en cuenta a los docentes, a los que estamos en el aula en el día a día.

 ¿Has participado en algún proyecto que quieras destacar?

Creo que puedo destacar tres:

  • Por un lado, participo desde el inicio en el Equipo de Innovación de mi institución, que ha sido el encargado de implantar nuestro Plan de Innovación en todos los colegios Trinitarios de España. Esto ha sido un reto que, aunque ha supuesto mucho trabajo, ha reportado muchas satisfacciones por el enorme esfuerzo de transformación que están realizando los docentes de nuestros centros.
  • Por otro lado, la publicación de materiales de innovación, especialmente sobre Inteligencias Múltiples y PBL en los materiales de la editorial Edelvives para toda España, además de un artículo sobre el desarrollo de los PBL en el aula que también ha sido publicado por dicha editorial y que ha tenido muy buena aceptación.
  • Finalmente, en los últimos años he llevado a cabo más de 250 acciones formativas sobre innovación Educativa en numerosas instituciones tanto públicas como privadas y concertadas. Esto me ha permitido tener como interlocutores a más de 15.000 profesionales de la educación. Dichas acciones han estado distribuidas por toda la geografía española. He participado como ponente en congresos y, junto con otros compañeros, hemos creado un equipo de formadores. Además, colaboro con varias instituciones educativas en el proceso de implantación de su Plan de Innovación.

Con la amplia visión que me dan los datos anteriores, junto a las innumerables horas de contacto directo con los docentes en las formaciones, conversaciones, reuniones, mails, etc., mantenidas con profesores, directivos y responsables de instituciones; pero, sobre todo, a través del trabajo con los miembros de mi equipo (que también cuentan con una amplia experiencia y bagaje por los centros), he conseguido, sin lugar a dudas, crecer tanto profesional como personalmente.

 ¿Qué características debe tener un líder educativo?

Existe una notable necesidad de liderazgo en muchas de las instituciones o centros. No me refiero liderazgo de dirección de centros, sino liderazgo en cuanto a personas que abanderen el cambio pedagógico (ojalá coincidieran ambos). Personas convencidas de la necesidad de este. A menudo, hay resistencias considerables por alguno (o algunos) de los miembros de los equipos directivos que no están convencidos o no están dispuestos a modificar sus líneas pedagógicas. Esto supone una pesada carga para los centros.

Necesitamos líderes que tenimg_0660gan carisma, es decir, que generen respeto y confianza. Líderes que estén atentos a los individuos. Líderes que inspiren y estimulen. Que estén bien formados.  Pero para el cambio necesitamos líderes que “se lo crean” y que pongan en práctica lo que dicen, que vayan un paso por delante y sean ejemplo práctico y cercano de lo que proponen.

Que motiven a los docentes y los convenzan de que no nos queda otra que empecinarnos en ser capaces de dar a nuestras aulas nuevos aires, debemos abrir ventanas y airearlas ya que, en muchos casos, estas aulas están llenas de aires que huelen a modelos caducos, obsoletos. Y para esto es necesario y urgente un cambio de mentalidad. Es necesario que nuestros profesores y profesoras vean de una manera práctica las propuestas de transformación  que pretendemos llevar a nuestros centros. Cuando estos se impregnan de la necesidad de cambio y palpan la viabilidad de esta, se dejan llevar por la motivación y la visión de nuevas posibilidades para crear contextos nuevos de aprendizaje.

Si tuvieras que crear un “club educativo” ¿a quién invitarías?

A mis compañeros, a los muchísimos docentes con los que he compartido experiencias, a los que se les dibuja una sonrisa que no le cabe en la cara o se le llenan los ojos de lágrimas contándote lo que han realizado o tienen pensado realizar con sus alumnos. Unos con muchos recursos, otros con ninguno, pero  todos se caracterizan porque no dejan de soñar en cómo mejorar esta bendita locura de la educación.

Para despedirme, me gustaría dejar una reflexión:

Todos los cambios, toda la innovación no debe perder de vista a las personas. Estas deben estar en el centro de nuestros proyectos educativos. Nuestro alumnado no solo debe saber que es importante para nosotros, sino que debe sentirlo.

Creo que, por supuesto, debemos conseguir que nuestros alumnos e hijos perfeccionen sus capacidades y competencias, tengan una formación consistente, pero no debemos olvidar que deben integrarse socialmente y tener un desarrollo personal pleno y armónico. Y, sobre todo, debemos colaborar para que ahora y en el futuro sean felices y consigan, también, hacer felices a los que tienen a su alrededor.

Por último, quiero dar las gracias a este magnífico grupo de docentes que forman MIAC, por poner a nuestro alcance recursos y experiencias que nos ayudan en nuestra labor docente.

Juanjo de la Torre Bellido

@juanjoTB

 

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