Entrevista a Óscar Abilleira Muñiz. PREMIOS EDUCA ABANCA 18.

Óscar Abilleira Muñiz: galardonado en los

“PREMIOS EDUCA 2018”

Educación Infantil.

 

1. Antes de estar nominado, primero debes ser propuesto por las personas que te rodean y confían en tu trabajo, ¿cuál crees que han sido las razones que han llevado al alumnado, a compañeros/as y a las familias a presentar tu candidatura a los premio Educa?

Habría que preguntarles a las familias que propusieron mi nombre cuales son las razones que les llevaron a tomar esta decisión, que les agradezco enormemente. Fue todo un honor y una satisfacción estar entre la lista de nominados, por lo que supuso de reconocimiento al trabajo realizado, y las propuestas puestas en práctica en el aula con los alumnos y alumnas a lo largo de estos años.

 

 El respeto a los alumnos y su ritmo madurativo, hacerlos partícipes de su proceso de aprendizaje, la participación de las familias en el aula, la innovación constante y procurar que todo que suceda en el aula tenga sentido para el alumnado; sean las razones que estén detrás de esta nominación.

 

En todo caso deberían ser ellos quienes diesen las razones que los llevaron a hacerme este fantástico regalo.

 

2. Uno de los criterios que influyó en la decisión final del jurado fue la realización de actividades innovadoras en tu aula, ¿qué es para ti la innovación educativa?

Creo que en muchas ocasiones la innovación tanto desde un punto de vista tecnológico como de enfoques metodológicos, acaba por reducirse a introducir en el aula elementos, tecnologías o actuaciones de forma aislada y “fuera de contexto”, que con el tiempo acaban por quedar en el olvido y sin tener muy claro para qué ni por qué se usan.

En mi caso, he procurado que la evolución que ha tenido mi forma de entender la educación infantil a lo largo de todos estos años, y que afortunadamente continuará todo mi vida profesional; haya consistido en ir introduciendo innovaciones siempre dentro de un enfoque metodológico claro y con unos principios y finalidades claras.

La introducción de la robótica, de elementos relacionados con las TIC o de aspectos que han tenido que ver con principios de actuación metodológica, los he encuadrado siempre dentro de una perspectiva funcional para el alumnado, y encaminada a lograr aprendizajes realmente significativos.

Cualquier “innovación” metodológica introducida que se reduzca al mero hecho de “añadir nuevos recursos al aula”, pero sin tener claro para que usarlos ni que mejoras conlleva, por el simple hecho de que “estén de moda”, considero que no son una verdadera innovación.

Por otro lado, pienso que usar recursos, especialmente tecnológicos, que al final sirven para hacer lo mismo que puede hacerse de otro modo, muchas veces forzando el uso de los mismos “para que encaje” en la idea que previamente nos “imaginamos”; no se trata de una verdadera innovación sino de un cambio de recursos, no siempre necesariamente  a mejor.

Un ordenador, una tablet o cualquier elemento tecnológico por el hecho e estar presente en un aula no aporta nada, salvo que tenga una finalidad clara y conocida por el alumnado y se integre de forma natural en el día a día en el aula.

Cada uno debe tener claro su enfoque metodológico, elaborar a partir de las aportaciones de diferentes fuentes, e irlo adaptando a los tiempos y a la realidad en la que vive el alumnado en cada momento. Considero que esa es la verdadera innovación.

 

3. Es cierto que cada vez hay más recursos tecnológicos en el ámbito educativo, y sin embargo los resultados académicos no son del todo  buenos, ¿por qué crees que esto sigue sucediendo?

Redundando en lo que comentaba en la anterior pregunta, el hecho de que existan más recursos tecnológicos en la aula puede llegar a no implicar más, según como sea su uso, que tener una mesa o una ventana.

En muchas ocasiones vemos aulas llenas de ordenadores, pantallas táctiles, conexiones a internet con velocidades increibles, tablets, etc… pero en las que sigue haciéndose exactamente lo mismo que hace veinte o treinta años.  Mientras, en otro centros con medios mucho más modestos, pueden estar usándolos de una forma tan funcional y bien meditada, encuadrados en un enfoque meditado y pensado, pueden lograr mejores resultados.

 

 

De que vale tener una fuente de información “casi infinita” como internet, al alcance de la mano (literlamente) de cualquiera cuando, al final a alumno se le jugza por lo que “demustra” en una prueba escrita, que ha “estudiado” en textos escritos que alguien les ha dado escritos, llámese libro de texto i llámese apuntes.

El potencial de las TIC desde un punto de vista educativo o de todos los elementos de ámbito STEM, o al menos así lo considero, está en el hecho de “buscar información”, encontrar respuestas a retos (conflictos cognitivos planteados), discriminar la información relevante de la que no lo es, aprender de los errores, valorar críticamente la fuente de la misma… hasta llegar a encontrar la respuesta que busca. Durante ese proceso es donde considero se lleva a cabo el verdadero aprendizaje, aunque dudo que sea esto lo que estamos valorando como “resultados académicos”.

Por otro lado, nos enfrentamos a la cuestión de “que considerados resultados académicos mejores”,  porque dependerá de qué estemos valorando. ¿Estamos pensando sólo en resultados en cuanto a la adquisición de contenidos o a del desarrollo de las competencias y todos los procesos de las mismas?, ¿estamos hablando de cualificaciones o de aprendizajes reales?

 

4. ¿Cómo sería en tu opinión, el maestro ideal y el contexto educativo innovador ideal?

Me resulta muy complicado definir lo considero como “ideal”  tanto desde un punto de vista profesional como cuando nos referimos a “educación innovadora”. Del mismo modo que cuando se habla de buscar una “educación de calidad”, sin tener un consenso claro de que entendemos por calidad, puesto que posiblemente las posiciones al respecto son muy diversas.

Dicho esto puedo comentar lo que yo valoro, desde mi modesta opinión como un docente más, que es lo que aporta un maestro ideal, y que son los principios en los que intento fundamentar mi práctica docente diaria.

A mi juicio, un maestro ideal, al menos en la etapa de Educación Infantil, es aquel que escucha “de verdad” a sus alumnos y alumnas, tomando en consideración sus opiniones.

Aquel que hace partícipe al alumnado de todo lo que sucede en el aula, y que fomenta que tomen decisiones y asuman responsabilidades, quien logra crear un ambiente de seguridad y confianza que facilite el proceso de aprendizaje. Alguien que no se considere en posesión de la verdad absoluta, que se equivoque y que aprenda cada día de sus alumnos y alumnas, quien respete el ritmo madurativo y considere a cada uno de ellos como lo que son, seres únicos, diferentes y diversos, que aprenden de forma distinta y a distintos ritmos.

 

5. Dedicas tu vida a ‘escuchar a los niños o adolescentes’, ¿cuáles son las cosas más interesantes que has aprendido de ellos?

Podría parecer que al trabajar con niños y niñas tan pequeños como en el caso de la Educación Infantil, no se puede aprender nada de ellos, o al menos nada muy relevante,  pero nada más lejos de la realidad. Nuestros pequeños científicos, escritores, artistas, ingenieros, filósofos, paleontólogos… todos ellos y ellas nos sorprenden cada día con su visión del mundo aún sin “deformar por nuestra parte”, sin prejuicios y con las ideas muy claras.  Me entristece pensar todo lo que se pierden algunos compañeros de profesión que no ven ese potencial y todo lo que podrían aprender de ellos si los escuchasen de verdad.

 

Todos y cada uno de mis alumnos y alumnas, cada uno de ellos ha aportado algo a lo que soy hoy cono docente, y a mi forma de entender la educación.

 

He aprendido a “ver la realidad con otros ojos”, a valorar las pequeñas cosas que como adultos olvidamos, a “divertirme jugando”… pero sobre todo he aprendido a escucharlos, y escucharlos de verdad, porque tienen mucho que decir y que enseñarnos.

 

6. Vamos a situarnos en la alfombra roja, como en los Óscar de Hollywood, ¿a quién dedicarías el premio y por qué?

En primer lugar creo que es justo reconocer el trabajo de los miles de docentes que cada día entran en las aulas de Educación Infantil, esa etapa que pasa más que desapercibida en los “grandes debates sobre la educación”.  Todos ellos  y ellas que cada día intentan hacer sus clases interesantes, motivantes, hacer partícipes a sus alumnos y alumnas, que se dejan su lo mejor de su vida, se merecen tener el reconocimiento que he tenido la suerte de vivir yo. Espero que en algún momento tengáis esta oportunidad.

Quisiera también dedicárselo a mis alumnos y alumnas que he tenido el privilegio de conocer a lo largo de todos esos años, así como a sus familias que han estado siempre ahí y a las que nunca podré agradecer como se merecen todo el apoyo que me han dado… y que al fin, son las responsables de que hoy esté en este lugar privilegiado.

También quiero acordarme de mis compañeros del CEIP Pedro Antonio Cerviño, así como de los otros centros en los que he trabajado, los actuales y los que ya no están. De todos ellos he aprendido y me han ayudado a ser mejor docente, una parte de este reconocimiento es también suyo, sobre todo de las compañeras de infantil con las que he tenido el privilegio de trabajar a lo largo de estos años, junto a las cuales hemos ido construyendo lo que hoy es habitual en nuestras aulas.

Por último quiero agradecer a mi familia y amigos el haber estado siempre ahí apoyándome cuando lo he necesitado, así como a Educa, MIAC y  Abanca por dar esta oportunidad a las familias de expresar su reconocimiento a aquellos que colaboramos en la educación de sus hijos.

 

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