El Método Ballester de Aprendizaje.

¿Qué es el Método Ballester?

Es un método de aprendizaje fácil, práctico y útil que garantiza resultados desde el primer día de su aplicación.

Reduce y evita problemas disciplinarios.

Soluciona la diversidad en el aula.

Optimiza el rendimiento académico con notables resultados.

Descarga el trabajo del docente o del educador.

 

Es un método innovador que se basa en la participación activa del alumnado en el aprendizaje. El profesorado que lo aplica potencia intencionadamente las variables clave que hacen que los niños y jóvenes aprendan. Como resultado aumenta la motivación del alumnado, ahorra energía al profesorado y mejora el rendimiento académico con más del 90% de aprobados. Además, se evitan los problemas de disciplina, se reducen las sanciones de manera muy notoria y se previene el acoso escolar.

El alumnado es el centro del proceso de aprendizaje que, guiado por el profesorado, trabaja en equipo de manera activa, abierta y creativa, relacionando los conceptos mediante el mapa conceptual de Joseph D. Novak con la vida real fuera del aula. Se han realizado múltiples pruebas empíricas que avalan los resultados; el Método Ballester se ha aplicado en España, México, Colombia, Bolivia y Argentina, entre otros países, con notables resultados.

El método se usa en todas las materias y niveles educativos a partir de los tres años de edad.

¿Qué es el aprendizaje significativo?

En el aula, no basta con saber la asignatura, también hay que saber de la evolución de la psicología educativa, es decir, de cómo aprenden los estudiantes, ya que es muy importante enseñar como el alumno aprende, ya que, si no es así, pueden aparecer dificultades en el aprendizaje.

El aprendizaje es una construcción de conocimiento en el que unas piezas encajan con otras en un todo coherente. Por tanto, para que se produzca un verdadero aprendizaje, es decir, un aprendizaje a largo plazo y que no sea rápida y fácilmente expuesto al olvido, es necesario conectar la es­trategia didáctica del profesorado con las ideas previas del alumnado y presentar la información de manera coherente y no arbitraria, «construyendo», de manera sólida, los concep­tos e interconectando los unos con los otros en forma de red de conocimiento. El aprendizaje, para que se pueda denominar aprendizaje, debe ser significativo; o, en otras palabras: debe ser un aprendizaje que adquiera la propiedad de serlo a largo plazo.

Los seres humanos tenemos un gran potencial de apren­dizaje, que perdura aunque no se llegue a desarrollar; el aprendizaje significativo, precisamente, facilita la expansión de dicho potencial. Hay una disposición favorable por parte del alumnado hacia este tipo de aprendizaje, ya que aumenta la autoestima, potencia el enriquecimiento personal, muestra el resultado del aprendizaje y mantiene alta la motivación para seguir aprendiendo.

El aprendizaje basado en la repetición tiende a inhibir un nuevo aprendizaje, mientras que el aprendizaje significativo facilita el nuevo aprendizaje relacionado. Por otra parte, los materiales aprendidos significativamente pueden ser retenidos durante un período relativamente largo de tiempo —meses, e, incluso, años—, mientras que la retención del conocimiento después de un aprendizaje memorístico por repetición mecá­nica es de un intervalo corto de tiempo —varias horas o, a lo sumo, algunos días— (González et al. 2000).

¿Cuándo podemos decir que una metodología es buena?

Una metodología en el aula es buena cuando:

  1. Está fundamentada en una teoría.
  2. Hay múltiples pruebas empíricas que demuestran sus buenos resultados.
  3. Las personas que son contrarias a esta metodología no publican en contra.
  4. Cuando se aplica en la práctica funciona.

Las prioridades del Método Ballester

Las variables para hacer el aprendizaje significativo son:

  • El trabajo abierto: para poder trabajar con alumnos diferentes.
  • La motivación: para mejorar el clima del aula y tener al alumnado interesado en el trabajo.
  • El medio: para relacionarlo con el entorno.
  • La creatividad: para potenciar la imaginación y la inteligencia.
  • El mapa conceptual: para relacionar y conectar los conceptos.
  • La adaptación curricular: para el alumnado de necesidades específicas.

 

¿Qué dicen los profesores?

“Lo que da coherencia y consistencia al Método Ballester y a toda esta teoría es que está validada por más de 35 años de experiencia, investigación y aplicación con docencia directa en el aula del profesor Ballester y sus colaboradores; los resultados están garantizados porque cuando se aplica el primer módulo del trabajo abierto, la clase mejora desde el primer día, y cuando se lleva a la práctica en el aula, funciona.”

¿Qué dicen los alumnos?

“Me gusta mucho porque después no se me olvida lo que estudio.”

“Los mapas conceptuales nos ayudan a pensar.”

“Los mapas conceptuales nos ayudan a leer.”

“Los mapas conceptuales nos ayudan a resumir los textos y a resolver los problemas de matemáticas.”


www.metodoballester.com

www.antoniballester.com

 

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