Cambios radicales de aulas. Aprovechar el trabajo de cada clase.

Comienza el curso escolar y es hora de ponerse en marcha. Se supone que el alumnado debe entrar en clase, colocar su mochila y permanecer durante horas sentados y escuchando a los profesores en sus asientos “rígidos” durante horas.

Como directora del CEIP LAJARES, tengo muy presente que el colegio es de los niños y por tanto, debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para ofrecerles espacios estimulantes, acogedores y donde incluso el mobiliario esté ligado al uso de nuevas metodologías.

Es antinatural intentar que el alumnado permanezca en silencio y esté sentado en espacios poco flexibles durante tantas horas. Hay que introducir movimiento dentro de las aulas. Dicho movimiento puede fortalecer exponencialmente el proceso de enseñanza aprendizaje.

Desde hace dos cursos llevo aplicando de forma progresiva lo que yo llamo, “cambios radicales de aulas”, y no es otra cosa que conocer y aprovechar todas las posibilidades de trabajo que me ofrezca cada clase.

En ocasiones llegamos a las aulas y hacemos pocos cambios por comodidad, falta de tiempo, o puede que por falta de ideas. A su vez el profesor anterior también la había dejado así por lo mismo, y entramos en un ciclo que no termina nunca.

La escuela moderna tiene que adaptarse y ser consciente de que el mobiliario ha quedado desfasado.

El diseño del espacio puede cambiar el modo de pensar, funcionar y reaccionar. Este tipo de aulas más flexibles incentivan al alumnado a tomar sus propias decisiones. Se trata de permitir la libertad de movimiento, y modificar la mentalidad de la comunidad educativa. Al modificarlas y sacar el máximo partido de ellas, nos permite crear nuevas realidades.

Un cambio radical de aula, consiste por lo tanto en una planificación previa del profesor/a, donde se van recogiendo diferentes aspectos como:

  • Mobiliario del que disponemos.
  • Espacios que queremos priorizar o crear.
  • Temática para la ambientación del aula, y de ahí la elección de los colores.
  • Limpieza y organización de roperos y cajones.
  • Diseñar la decoración para no poner elementos en exceso.

¿El resultado? Un aula que invita a ser visitada, donde el alumnado aprende de forma respetuosa y donde se sienten cómodos para poder desarrollar todo su potencial cada día. Loia González Montenegro

4 comentarios
  1. Amparo
    Amparo Dice:

    Me encanta la idea! Pero… qué espacios marcas en el aula? Cuántos alumnos hay en cada uno? Trabajan siempre así o es durante un período del día? Gracias por compartir!

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  2. Juan
    Juan Dice:

    Totalmente de acuerdo. Estoy convencid@ de lo que dices pero a la vez decepcionad@ de lo difícil que es llevarlo a cabo en un aula prefabricada metalica con 25 alumn@s que casi no caben en ella.
    Nos falta exigir las condiciones necesarias. L@s maestr@s y profesorxs hablamos, discutimos y soñamos como tendria que ser, pero es muy complicado en estas condiciones.
    Es motivador ver el cambio mental que estamos teniendo…?para cuando nos lo creeremos y saldremos a la calle, de verdad, para que bajen las ratios, hagan una ley educativa estable y nos dejen trabajar en paz con tanto papeleo?

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